WASHINGTON (AP) — Estados Unidos acusó a cinco ciudadanos chinos de hackear más de 100 empresas e instituciones norteamericanas y de otros países, incluidas empresas de redes sociales y de videojuegos, así como universidades y proveedores de telecomunicaciones, informaron las autoridades el miércoles.

Los cinco acusados son fugitivos todavía, pero los fiscales dicen que dos empresarios malayos acusados de conspirar con los presuntos hackers para sacar provecho de los ataques a las empresas de videojuegos fueron arrestados en ese país esta semana y se enfrentan a un proceso de extradición.

Las acusaciones anunciadas el miércoles por el Departamento de Justicia son parte de un esfuerzo más amplio del gobierno del presidente Donald Trump para denunciar los ciberdelitos cometidos por China. En julio, los fiscales acusaron a los hackers de trabajar con el gobierno chino para atacar a las empresas que desarrollan vacunas para el coronavirus y robar cientos de millones de dólares en propiedad intelectual y secretos comerciales de empresas de todo el mundo.

Las acusaciones y el número de víctimas revelados el miércoles fueron significativamente amplios. Los funcionarios estadounidenses dijeron que los hackers operaban desde hace un año, acechando a varios sectores comerciales y académicos.

Indicaron que fue llevado a cabo por un grupo con sede en China conocido como APT41. Ese grupo fue acusado el año pasado por la firma de ciberseguridad FireEye de realizar operaciones patrocinadas por el Estado chino y de estar motivadas financieramente.

El Departamento de Justicia no vinculó directamente a los hackers con el gobierno chino, pero los funcionarios dijeron que los piratas informáticos probablemente actuaban como representantes de Beijing porque algunos de las víctimas eran disidentes y estudiantes en Taiwán.

Esos objetivos “son una marca registrada de espionaje”, expresó el fiscal federal interino para el Distrito de Columbia, Michael Sherwin, donde se presentaron las acusaciones.

Además, uno de los cinco acusados le dijo a un colega que trabajaba de cerca con el ministerio de Seguridad del Estado de China y que estaría protegido “a menos que suceda algo muy importante”, y que acordó no atacar objetivos en China, reveló el subsecretario de Justicia Jeffrey Rosen. Rosen criticó al gobierno chino por no combatir los ciberdelitos ni procesar a los hackers.

“Sabemos que las autoridades chinas son al menos tan capaces como las autoridades policiales aquí y en estados afines para hacer cumplir las leyes contra las intrusiones informáticas, pero que han elegido no hacerlo”, dijo Rosen.

No hubo respuesta inmediata el miércoles de la embajada china en Washington a un correo electrónico en el que se solicitaron comentarios.